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Marcos Juárez

“El amor todo lo cura”: relato en 1era persona de Guillermo Martini

Guillermo Martini, en conmemoración a este domingo 24 de marzo por el Día de la Memoria, Verdad y Justicia, contó su historia de vida mientras estuvo preso durante los años de la dictadura militar a partir del año 1976, y también cómo fue atravesar el asesinato de su hermano mayor, Eduardo.

22-03-2019

Guillermo Martini es un ingeniero agrónomo nacido en Marcos Juárez. Junto a su hija y esposa, viven en Buenos Aires.

En el año 1975, era el presidente del centro de estudiantes de Rosario y mientras realizaba un acto de propaganda lo detuvieron. Estuvo durante cinco años preso, y nunca tuvo una causa ni estuvo procesado hasta el año 80 en el que quedó libertad en La Plata, en donde pesaba 44 kg.

Durante el tiempo en la cárcel, en donde había más de 11 mil presos, en el gobierno de Isabel Perón era preso legal y le pudo comunicar a su familia que estuvo detenido. Luego, en la dictadura, estuvo incomunicado durante años, no podían leer, escribir y siempre estaban sancionados.

En ese momento se enteró que su hermano mayor, Eduardo fue asesinado un 26 de marzo, y unos meses antes, su cuñada Martha Martínez fue secuestrada mientras sus dos hijos estaban en el jardín. Ella permaneció en un centro clandestino llamado Campo de La Ribera. Anteriormente, entre los hermanos se habían enviado cartas. Luego de 43 años, la conserva en la memoria ya que fue una marca imborrable en su vida.

“Estoy feliz que haya un día que se conmemore el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Creo que va a ser una de las manifestaciones más masivas que se han visto en los 40 años, porque por primera vez lo organizan organismos que se encargan de los derechos humanos, junto a las Madres y los principales gremios de la República Argentina. Tiene una característica en donde el 80% de la gente que va no tiene agrupación política pero va porque se ha hecho carne de que nunca más sucederá esto”, expresó Martini.

Comentó una situación como ejemplo en donde la prensa era cómplice del encubrimiento. Por último, cómo fue su adaptación luego de estar preso “sin ver la luz, el atardecer”. El apoyo de los otros presos le sirvió muchísimo para seguir adelante y hasta el día de hoy siguen luchando por los derechos humanos.

“Era una cacería humana”. “Se produce un mecanismo en el ser humano donde se relativiza el valor de tu vida, no tenes miedo a morirte y es tanta la capacitación para poder sobrevivir. Siempre nos decían acá salís vivo o loco”, concluyó.