Sociedad.

Marcos Juárez

“Si no podés pelearla más, te dejamos ir en paz”: valientes palabras de los padres a Lolo

Dos meses de una lucha día a día. Un niño de tres años con una voluntad increíble que logra milagros. Una familia derribando barreras por el amor de su hijo. “Todos por Lorenzo” uniendo fuerzas para que sigan adelante. La historia de un luchador incansable.

24-01-2020

Desde el martes 19 de noviembre, la vida de Lolo Artaza y su familia dio un giro inesperado. Todo comenzó con una línea de fiebre, sus familiares pensaron que era un resfriado normal, por ende fue internado en la clínica de pediatría del doctor Tisera.

Un día empeoró todo. Fue en cadena que ya no coagulaba su sangre y tenía una falla hepática. Lolo fue derivado a Rosario y luego de dos días realizando análisis completos para ver qué bacteria era, no dieron con nada. El pequeño de tres años sufrió un shock séptico, que es una infección generalizada en todo el cuerpo. Esto le causaba una disfunción orgánica que empezó con los riñones, ya le costaba mucho orinar y le dieron diuréticos para poder hacerlo.

Además, su hígado estaba muy amarillo por esta misma cuestión. Así lo fueron tratando con inotrópicos para sostenerle el corazón, porque una particularidad del shock séptico es una falla en la presión sanguínea. Según afirmó Cami, Lorenzo estuvo consciente los primeros tres días, donde le hicieron una cirugía exploratoria para encontrar el foco infeccioso, sin embargo no pudieron hallarlo. En consecuencia, al niño le dieron dos paros cardiorrespiratorios que fueron de corto tiempo y se restableció enseguida.

Por lo tanto, salió con respirador en un coma inducido. Allí estuvo unas 24 horas y el viernes de esa semana durante el mediodía, Lorenzo sufrió el último paro cardiorrespiratorio que fue de 40 minutos con continuas prácticas de RCP. "Te podes imaginar la desesperación nuestra, era algo increíble. Ese tiempo pasó super lento”, expresó la mamá.

A pesar de eso, a la noche bajó su ritmo cardíaco y estaba teniendo un pre paro con una frecuencia cardíaca muy baja. Fue el momento más duro. Con todo su coraje y amor hacia su hijo, sus padres tuvieron que hablar con él para pedirle que se quede, que sobreviva.

“Como todo padre en ese momento, no queríamos ver más sufrir a Lorenzo. Ya había pasado por muchas cosas y estaba muy mal, entonces le dijimos: "Lolo es tu decisión, si queres, te quedás y si vos ves que ya no podes pelearla más, nosotros te dejamos ir en paz”.

“Fue una cuestión que eran muchos aparatos, muchos cables conectados a él, muchas bombas. Eran bastantes cosas y su cuerpito ya estaba reflejando el sufrimiento que tenía, entonces le dijimos que si se quería quedar, le ofrecemos la mejor calidad de vida que le podíamos dar”.

“Sabíamos que a raíz del paro iba a tener varias secuelas, pero nosotros íbamos a tratar de darle la mejor vida posible y a estar acompañándolo siempre. Salimos después de hablar con él y al rato nos llaman de nuevo para decirnos que Lorenzo había subido la presión cardiaca, se había establecido la tensión. Fue una locura, algo de no creer, algo maravilloso”, manifestó Camila, gran madre que gracias a las palabras de ambos, Lolo siguió luchando por su vida.

Al pequeño gigante le tomaron la gammaglobulina, un medicamento que aporta anticuerpos, porque también sufrió un shock refractario y su cuerpo no recibía ninguna medicación.

“Los médicos estaban desesperados”.

Fue diagnosticado por la resonancia magnética con una “encefalopatía hipóxica isquémica”, la cual es el daño que se hace en el encéfalo por la falta de oxígeno y sangre.

Ahora, él se encuentra cuadripléjico, no tiene dominio ni de piernas ni brazos; es muy dependiente de que lo muevan y aspiren. También tiene hecha una traqueotomía. “Está muy dependiente de nosotros, de los padres y de los profesionales que lo están atendiendo. Gracias a Dios nos tocaron unos profesionales muy buenos”.

Recientemente, la familia creó una página de Instagram llamada @TodosPorLolo, debido a que necesitan ayuda de cualquier tipo, ya sea dinero o difusión. Clínicamente, Lorenzo se curó del shock pero le quedaron secuelas que dependen 100% de rehabilitación.

Se encuentra en el Sanatorio de la Mujer en Rosario y necesita ser trasladado al Centro de Neurología Fleni de Buenos Aires, considerado el mejor lugar a nivel nacional. Su internación requiere de monitoreo y cuesta $18 mil por día. También de neurorehabilitación intensiva con kinesiología, psiquiatría, psicopedagogía, etc. Aún esperan la confirmación del tiempo que conlleva todo el tratamiento.

El CBU para colaborar económicamente es la cuenta bancaria de Diego Martín Pérez: 0200301411000001876480, Banco Provincia de Córdoba. Otra forma de contacto, es a través del número de Cami: 3472586844, ya que cualquier ayuda y difusión es necesaria para "aportar un granito de arena y salir adelante".

Por: Cande Agusti.